
Preparo las clases que voy a impartir al día siguiente en la Escuela de Diseño. Es cartel, de las que más disfruto por la enorme creatividad y la originalidad que muestran los estudiantes. Es un trabajo arduo para todos, pero recompensado por resultados que sorprenden. Escojo los libros que me interesa mostrarles. Recurro a Jean-Michel Basquiat, porque haremos un trabajo sobre la "Revolución mexicana", a la manera de este artista del pop art. Fascinante y desmistificador este ejercicio creativo. Escucho Gynmnopédies, el piano y la música del dadaísta Eric Satie. Hermosa, delicada, casi tierna, perfecta para asumir, desde ya, la clase de mañana. Recuerdo que voy a diseñar un cartel para una actividad que está programada en la Escuela, es la proyección del documental sobre la Helvética. Aprovecho la ocasión para diseñar y utilizar esta adulta tipografía de 50 años, juntando grabados y dándole un toque de humor. Suena el teléfono y del otro lado la voz de alguien que me invita a diseñar un cartel para un Salón sobre la "cubanidad y la mexicanidad". Qué creen que haya dicho, pues que sí.
Me doy cuenta que hace más de dos semanas que no voy a la librería, éste al igual que las flores, los discos y las plantas son mis vicios, que llamo mis tesoros. Comienzo a leer "Viajes por el Scritorium" de Paul Auster, es una novela para estimular la inteligencia según dice la sinopsis en la contracubierta del libro. Siento hambre. Preparo un par de quesadillas con un discreto toque de picante y algo de frijoles refritos. Este invento nacional no tiene comparación. En una silla de la recamara, descansa adormilada mi pequeña y querida gata Fufú, tiene 11 años. La acaricio y me rezonga. Reviso el periódico y leo que se convoca a un concurso de cuentos para niños. Creo que es la oportunidad para escribir sobre Ficus. Empiezo.

Escucho la controvertida voz del contratenor francés Philippe Jaroussky cantando a la manera de Giovanni Carestini, castrati del siglo XVIII. Espléndida música. Diría que elevada. Me toca contestar las preguntas que me enviaron. Me detengo en una que me llama la atención: Crees que para los estudiantes actuales de diseño siguen funcionando las mismas estrategias docentes que hace 10 años? Respondo: No. Creo en la formación integral. Todo lo que te rodea es partícipe de nuestro conocimiento y eso hay que mostrárselo a los alumnos: el arte, la literatura, el cine, la música, la gastronomía, el respeto por los valores humanos, por la naturaleza, por la verdadera vida, etc. Y sobretodo la confrontación intensa con la actividad de diseño en general: gráfico, arquitectónico, industrial, interiores y todo lo que nos ayude visualmente. Sin olvidar que paralelamente hay que mostrar un respeto y permanencia de la historia, la teoría y la práctica del diseño gráfico.
Le toca su espacio sonoro a Bjork. No sé por cual decidirme. Éste, "Electra". La música se trepa por los árboles y da vuelta para aparecer por la ventana de la recámara, se detiene un instante y avanza entre las flores, la veo precipitarse por entre los libros. Regresa y me envuelve apasionadamente.

De Cuba me invitan a diseñar un cartel para el aniversario de un evento, sobre la trova, que lleva el nombre de "A guitarra limpia". Me pongo a pensar qué hacer. La música, ahora está atorada, como mariposa queriendo salir, por el tragaluz de cristal que está sobre la puerta rosa de la entrada. Es "Enjoy" con toda su sonoridad experimental, que despierta y te hace estremecer.
A veces llegan a mí reflexiones sobre aspectos del diseño gráfico como: "La tipografía es acción, es el producto visual que completa lo que leemos y entenderemos en su significación, es lo que esperamos, es la búsqueda de lo comprensible, que siempre nos depara la sorpresa de la continuidad entre el intelecto y la acomodada percepción del ojo. La tipografía es arte de lo perecedero. Es el regodeo del dibujo de la letra sobre lo que se dice en su combinación entre los signos. Finalmente es color, es suavidad por el valor de ese propio y continuo arte que es la letra. Ese diseño gráfico que dibuja la letra y permite el orden de su composición, aunado al sentido ilustrativo que posee, es un restituir del camino hacia los variados campos espaciales que la identifican. La letra, se deja ver de extremo a extremo del formato de una página o asomándose por debajo de un símbolo, o en la perfecta presencia de un cartel. La letra, además se transforma en identidad de una marca y es parte fundamental de su diferencia con otras identidades de productos, empresas y nombres de periódicos, revistas y exterior e interior de libros, sin olvidarnos el papel que ejerce como presentador en tarjetas personales y muchos más, en el rico universo de la animación digital, por eso la tipografía es arte de la imagen e historia de nuestro tiempo". El fondo musical es de Nina Simone. La dejo que cante y la escucho extasiado.


Cambio el disco: Bobby McFerrin y Chick Corea se aprestan a entablar un magnifico duelo musical. Un inigualable disco lleno de sorpresas, variaciones vocales y disfrute armónico.
Mientras tomo el café reviso el libro que editó la Taschen sobre Diseño Gráfico Latinoamericano y el admirable trabajo de recopilación de Felipe Taborda. Sigo leyendo al inglés Martin Amis en su impecable e hiriente crónica de la decadencia: "Campos de Londres".
Un inquieto e incansable amigo diseñador me va a visitar para invitarme a una exposición de carteles sobre lo 40 años del 68, junto con otros 40 colegas nacionales. Me gusta el tema porque es contestatario. Es un reto a la memoria. Mis lápices me esperan y comienzo a trabajar ideas. Hay que mantener limpio el recuerdo, pero a la vez debe ser una denuncia.

Ahora, me acompaña la voz de la bella cantante negra alemana, Ayo. Decididamente, deliciosa. Se dan cuenta que me gusta la música y que me es indispensable para enfrentar todos los retos creativos y vivenciales. Debo hacer un alto para enterarme que pasa en el país y el mundo. Me rindo. Se que las cosas buenas no son noticias, pero algo mejor debe suceder a nuestro alrededor, o todo esto que les he contado, no hacen la vida más apreciable?
Y ahora estoy frente a ustedes en este mismo espacio donde hace dos años me llenaron de emoción al otorgarme una Distinción que lleva el nombre de un admirado artista gráfico, mexicano del siglo XIX, eterno, único e irrepetible, José Guadalupe Posada.
Paro aquí. No quiero abusar de su paciencia. En realidad tengo muchas más cosas que decirles. Espero volverlos a ver dentro de otras muchas bienales. Y espero seguir platicándoles.
Además, creo que se me ha olvidado dormir. Gracias.
Plática en el Encuentro de Diseño de la 10ma. Bienal Internacional del Cartel México 2008.
31 de octubre. Teatro del Estado, Xalapa, Veracruz, México.
ilustraciones por Joan
1 comentario:
!Ah, Ñiko, ojalá pudiera tener un día así de relajado y enriquecedor como el que narras! Por lo pronto, voy a poner un disco de Miles, y acercaré la botella de jerez para celebrar mis emails, que son, la mayoría, bastante más anodinos que los que comentas: «Gabriel, esperamos tu propuesta a más tardar a las 11:30 porque los ejecutivos están inquietos» o «Sr. Meave, le recordamos que tiene que pagar el mantenimiento del edificio para mañana antes de las 2PM»... En fin.
Me gustó mucho leer tu texto. Lástima que no pude oirlo en vivo en la Bienal.
Aún así, siendo tan deferentes nuestros entornos, nos une el Diseño.
Un saludo, maestro, desde mi frenético DF. (Atemperado por una taza de café de Coatepec.)
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