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12.12.11

Esas comparaciones inevitables

Diseñar carteles es como sentir el viento, suave o fuerte en los ojos. Es descubrir que volviendo el rostro se tranquiliza el intelecto y se hace más sensible tu percepción.

Es como aspirar la brisa, que llega a tu olfato, inundado de los olores de la tinta y el papel. Es apreciar las imágenes que te ayudarán a entender el mensaje de su contenido.

Es el juego magnífico de las letras, esparcidas por la superficie del soporte, para hacer de la composición una sorpresa de las partes.

Un cartel resuena entre la brizna que levanta el ardoroso aire, como espectáculo sonoro de torrencial tormenta, pero a la vez te acaricia con delicada y tenue imaginería. Un cartel se llena de entusiastas ideas, que se mueven alrededor del formato rectangular, pasa a ser memoria y a veces olvido, todo, como resultado de la historia.

Un cartel es un cuerpo que siente y respira por cada elemento que lo componen, provocando un enamoramiento infinito que se quedará más haya de los días vividos.

Ñ

9.12.09

¡ Comparaciones !

Un cartel, es como un vaso de agua lleno y que cuesta algún esfuerzo para que no se rebase el líquido, y con el movimiento al beberlo, se escurra mojando las manos que lo sostienen.

Un cartel, tiene contenido, está presente con sus imágenes, inundando el espacio visual, mojándonos con sus ideas. Rebasando la comunicación y ayudando a que lo que entendamos se escurra a través de la inteligencia del receptor.

Un cartel debe rebosar el espacio mediático, confiriendo una suerte de derrame visual.

El cartel llena como líquido bebido y cuando lo tomamos en nuestras manos y lo acercamos al paladar, se disfruta ingiriendo las tipografías y los colores, que no son más que descubrir una especie de contenido en un espacio de formas, que finalmente, es el formato que lo define, como el vaso a su aguada sustancia.