22.6.08

Acumular, construir y conformar: otro concepto


El método activo -aprender haciendo por el que el alumno crea su propio conocimiento con la memoria de la experiencia, antes que con la memoria de la palabra.

Juan Amós Comenius

Siempre, he pensado que el tradicional llamado proceso Enseñanza-Aprendizaje puede convertirse en un concepto algo restringido para el conocimiento y la práctica del diseño gráfico.

Enseñar es mostrar. Aprender es asimilar. Tal vez, ese elemental didactismo puede ser fatal a la hora de aceptar los conocimientos para un resultado más acorde con las necesidades del mundo actual, haciéndolo demasiado evidente y restringiendo la capacidad analítica.

Y con ello, nos volvemos menos reflexivos. El termino, también, puede ser un tanto rígido y hasta esquemático, si no se libera del esteriotipo que muchos pedagogos le han dado. Enseñar y aprender es el cúmulo de experiencias, fundamentalmente, a partir de las vivencias cotidianas. Es descubrir, que podemos abordar cualquier tema, desde el análisis de una telenovela, pasando por una película buena o mala, hasta la lectura de un libro para el divertimento espiritual o el especializado, pero, que en todo los casos permitirán desprendernos de los valores dados, a priori, por la sociedad moderna y de consumo, aplicando un razonamiento que aporte a todos.

Quizá, ya es tiempo de plantear otro termino que sea más abarcador, más actual, más contemporáneo y consecuente con el desarrollo del conocimiento de esta época en la que estamos inmersos haciéndole caso a los medios, hasta incorporarlos como parte de nuestra cultura visual y del conocimiento. Tal vez, podríamos enfrentar un concepto más abarcador como "acumular, construir y conformar", que sean generadores de conocimientos a partir de estructurar diversos pensamientos y a la vez, aglutinar experiencias de la vida diaria y del ejercicio de la profesión. Ese, sería el ideal del proceso de mejorar los resultados del conocer y con ello una mejor formación.

Es que, si seguimos con el termino de enseñar, estaremos hablando, solo, de descubrir ciertos niveles del conocimiento, pero siempre a partir de una segunda o tercera persona. Si aplicamos el concepto de "acumular, construir y conformar" puede ser un proceso, totalmente, individual, porque es obligatorio enfrentar una serie de condicionantes, como la de investigar, explorar resultados diversos, pero similares, encontrando referentes temáticos, porque ésta permitido la comparación, y así, definir los métodos de diseño que vas a aplicar facilitando la comprensión ágil del problema a resolver, por otro lado ayuda a entender cualquier recurso utilizado en las técnicas de realización y su complemento de contenido que son las ideas.

El aprender es, en este caso, lo que te corresponde. Es parte o sinónimo de asimilar. No le toca al que enseña, sino al que recibe los conocimientos, aunque en este planteamiento de acumular se establece una interacción que reproduce lo que tiene a tu favor, como el saber general, avalado por una enorme carga de conocimientos, que tiene que se de amabas partes, y donde el docente absorbe del estudiante su frescura creativa y su talento para cambiar lo establecido. En cambio si acumulamos, construimos y conformamos, solo en la escala de conocimientos, se podrían descubrir una gama de valores, de entendimientos de los procesos de asimilación de la información, para después hacer sus valoraciones personales y análisis adecuados al asunto, armando una totalidad que nos permitirán ajustar todo un cúmulo de experiencias para crear un producto inteligente y de resultados muy creativos.

En el tradicional proceso Enseñanza-Aprendizaje hay una preocupación por cumplimentar los programas de estudios, no por crear un ambiente que esté vinculado con el saber diario, con el conocer de la vida cotidiana, planteando soluciones para reflexionar sobre una calidad de vida que permitirá al estudiante hacer uso de un conocimiento acorde a sus necesidades culturales y profesionales más importantes. Por ejemplo, cómo vestirnos, cómo comer mejor, cómo ambientar nuestro espacio de vida de manera económica y con cierto gusto, cómo procurar o hacernos más humanos. Cómo cuidarse de enfermedades que nos derrotan, cómo hacer y comprender que el planeta en que vivimos es particularmente maravilloso, que necesita de nuestra capacidad de ser creativos y que esto se da, sólo, con un cambio sustancial de los esquemas que han dominado al saber humano durante siglos. Cómo disfrutar, en fin, de todo conocimiento en función del proceso creativo de la vida.

Estos principios deben ser aplicados, a lo largo de la participación como maestro de las variadas generaciones de estudiantes a los que se les imparte la enorme diversidad de especializaciones que conforman el saber del Diseño Gráfico, que debe estar acompañada de su
complementario cultural general. Aunque el adentrarse en cada generación representa una multiplicidad de preocupaciones y exigencias diferentes. Lo único que se mantiene inalterable es el deseo de conocer y también la ignorancia y casi desidia de los problemas sociales de su momento histórico. Conocer su entorno, lo que pasa en su espacio cultural, en su historia, que son los antecedentes para un mejor desarrollo como creador gráfico y también como humanos sensibles, es la responsabilidad de lo que debemos acatar para mejorar cualquier generación futura de estudiantes.

La variedad y actualización en los diferentes cursos que se imparten en el Plan de Estudio de las carreras de Diseño Gráfico, conlleva a la inexcusable participación de los profesores-especialistas. Éstos, a veces, carentes de la formación profesional docente, aplican sus enojos, frustraciones y hasta castigos de los que les hicieron y que "ahora me toca a mi". Por supuesto que no deseamos ser absoluto, pero conocemos los casos. Claro, sin intentar justificar esta práctica, la carrera de Diseño Gráfico es relativamente nueva en el sistema de estudios superiores y se presenta la falta de vocación hacia la docencia especializada. Un maestro de Diseño debe despojarse de su individualidad, debe ser testigo de un proceso de formación, que se convertirá en mostrar el camino de lo nuevo, de que el estudiante que está bajo su "tutela" es un ser vivo, pensante, creativo y con su perfecta y definida individualidad, pero no así con la experiencia de conocer todo lo que le brinda su escuela y entorno social. No es un ser reflexivo, debemos ayudarlo con los recursos que nos da la práctica. No es analítico, debemos enseñarle el camino. Necesita del ejemplo, debemos respetarlo en su capacidad creativa y de vida, hacer que produzca, que diseñe. Él nos respetará y agradecerá el esfuerzo que pongamos en esta empresa. Nosotros, solo seremos parte de ese acumular, construir y conformar, al que hacíamos referencia.

Cada estudiante reacciona de manera diferente al mismo problema, los tiempos en que viven son esquemas para otros muchos valores: morales, laborales, familiares, de convivencia, etc. Estos valores están conformados, esencialmente, por la relación de la familia, aunque el joven necesita liberarse de la presión familiar, sigue arrastrando lo que aprendió en la primaria, secundaria y porque no, en la preparatoria, donde sus padre fueron su guía, pero también motivo de incomprensiones. Por ahí, pasaron muchos vicio de enseñar y aprender lo que no se debía. De no aceptar lo indispensable para ser un mejor ser humano en todos los ámbitos de la conciencia social, sin lastres ni conflictos existenciales. Nos vemos obligados a pensar según un patrón establecido, tal vez, por comodidad o por la ineficiencia de muchos, o por los problemas económicos, pero sin duda, por la falta de visión a futuro.

Los maestros debemos aprovechar este tiempo en común para mostrar el camino del conocimiento claro y preciso y de la praxis rigurosa. Desarrollar las habilidades manuales y de la inteligencia con sabiduría. El maestro debe estar preparado, en cualquier nivel de la enseñanza, para asumir su papel de formador integral y no de lastre de la conciencia y del conocimiento. Debe darse cuenta, que es por siempre un eslabón del proceso cultural de ese ser humano que el ayuda a formar. He ahí, su magnifica e inexcusable responsabilidad. Porque si no lo hace, dejará la huella de una enseñanza y de un ser humano deficientes. En el nivel universitario, lo primero que debemos hacer es eliminar el cordón umbilical maestro-alumno y participar en la creación de un individuo con criterios para enfrentar el conocimiento de manera científica, de manera intelectualmente capaz, inteligente, con curiosidad y donde la sorpresa se mantenga en todos los momentos del conocer. Pero, sobre todo mantener su enorme capacidad humana, de ejemplo, de confianza en todo momento.

Es una pena, que no se piense que la total capacidad en la materia que pretendemos enseñar sea un aspecto decisivo, serio, profesional y por supuesto ético. Que el daño que hagamos en este nivel es irreparable, irreversible por dramático que parezca. El maestro que profesa debe ser suficiente, en todos los aspectos de la vida, capaz en el contenido que impartirá y no solo pretender ser un trabajador de la enseñanza, lleno de contradicciones y lo peor, ignorante y despreocupado por saber de lo que esta ocurriendo en el nuevo quehacer profesional. No puede ser esquemático con el conocimiento de la materia con la que esta responsabilizado, debe ser lo suficiente amplio para aceptar cualquier propuesta que venga de su alumnado a favor de la calidad y de la creatividad.. Hay que dar seguridad a quienes tienen su confianza depositada por entero en su saber.

Creemos, que sería más sano y honesto, por parte del docente, si fuera a impartir una nueva materia que no dominara, estudiarla y cuando se sintiera lo suficientemente preparado, sería el momento de asumirla.

Pero, esto no sucede regularmente, a veces se tiene una autoestima de las capacidades y del conocimiento especializado equivocado o simplemente, no se reconoce que puede faltarle experiencia, o peor, los que tengo delante saben menos, y no hay problemas. Entonces el maestro no acepta sus propias limitaciones y como efecto dominó caen alumnos tras alumnos. Enseñar, formar, es realmente una vocación, una dedicación absoluta, pero todavía más, acumular, construir, conformar es aún más una enorme responsabilidad social, sobre todo cuando estamos en el nivel universitario.

Otro aspecto, que considero como un grave problema, es la profesionalización de lo que impartimos. Si no somos músicos, cómo podemos enseñar música. Si no somos diseñadores gráficos en activo, cómo podemos enseñar diseño gráfico. Por un lado, los alumnos preguntan: qué has hecho para poder creer en ti como maestro. Es como un arquitecto que no haya realizado nunca ni tan siquiera un sencillo habitat. La teoría es sustento de la práctica, es sostén de lo que pensamos, pero también, necesito saber que al maestro que le doy mi confianza es un profesional de lo que enseña, que es capaz de hacer lo que me exige. Nada más real, nada más exacto para ser respetados.



1 comentario:

ana dijo...

Me da mucho gusto de conocerlo, ya habia visto algunos de sus carteles... su comentario es muy acertado, yo como estudiante padecí de muchas carencias por parte de mis profesores aunque creo que forma parte de un circulo vicioso en el que todos jugamos a lo que hacemos y vivimos en un plano distinto a la realidad y cuando nos toca enfrentarnos a ella... que dificil