13.8.15


¿En qué creer?

Bueno es compleja la pregunta.
La humanidad tiene un sinnúmero de creencias.
Religiosas, ideológicas, de fe.
Hay quienes son incrédulos y otros muy creyentes.
Encontrar la media cuesta gran esfuerzo.
Pienso que se puede creer en lo que vemos y es hermoso.
Un paisaje que te permite refrescar tus entendidos.
La lectura de un buen libro que te alimenta tu imaginación.
Creer en la inteligencia objetiva es un triunfo del raciocinio.
Y que decir de la persona con la que nunca creíste congeniar.
Encontrar seres humanos sensibles, te permiten volver a creer en éstos.
La música hace que tus sensaciones las manifiestes con agrado.
Vivir rodeado de objetos que consideres importantes y apreciables es creer.
En qué?
En lo simple de cada cosa que compone tu vivencia.
O en lo grande que percibimos cada mañana.
En la bondad que puede ser sinónimo de ternura.
De lo bello que te despierta el asombro.
En el arte que te llena más allá de lo esperado.
En el diseño convertido en gráfico por tu capacidad de hacer.
Creo en la enorme montaña que se deja ver hacia lo lejos.
En los animales que llenan este tiempo de creer con sus benevolencias.
En los alimentos que se vuelven apetitoso con la magia de tus manos.
O en la lluvia que sabe donde caer para germinar la semilla.
Hasta en el mar que  es inmenso y a la vez suave en contenido.
En el conocimiento que hace demostración de la verdad necesaria.
Creer en lo que se pueda probar alimenta a la realidad que existe.
Que cada día puedes descubrir todo lo inmenso de tus capacidades y de las de otros.
Permitir la inclusión de lo desconocido en lo validado para poder creer, también.
Así, admirando lo magnifico del vuelo de un ave.
O apreciando, que sí hay seres llenos de la necesidad de convivir y ser buenos.

Creo, que es necesario seguir creyendo que en algún instante, todo será más hermoso. (Puede continuar)

De vuelta al acuario.

Hace años visité el acuario.
Éste se levanta junto al mar.
Ha crecido desde que lo descubrí.
Nuevas secciones lo conforman.
Se me hace como una especie de vitrina inmensa.
Un mueble de exhibición.
Una construcción que violenta al paisaje del mar.
Repleto de seres que desconocen lo que hacen.
Mostrarse... para entretener a una multitud de humanos.
Me da un poco de pena y vergüenza ver a esos seres ahí.
No se porque tenemos que pasar el rato, utilizando a otras especies.
Cientos de ojos los observan asombrados.
Los comentarios se escuchan señalando lo que hacen.
Aunque esto sea lo normal para todos ellos.
El hecho, que su situación es que están mostrados en un edificio.
Encerrados y privados de su libertad.
Es como una cárcel de humanos, pero para seres marinos.
Me pregunto y se me ocurre ¿cómo sería un “humanario”?
Que los peces nos vieran encerrados en una enorme caja transparente.
Nosotros caminando por un paisaje artificial.
Y ellos, nadando alrededor nuestro observándonos.
Claro, éstos no se expresarían como lo hacemos nosotros.
Pero, se acercarían a la vitrina y nos mirarían detenidamente.
Seguiríamos caminando, nos sentaríamos.
Y daríamos la vuelta al paisaje para que los de afuera comentaran.
Mira ese humano lo que hace.
Aquel se detuvo, se está rascando.
Mira, le dio un beso a aquella humana.
Bueno creo oportuno concluir y no seguir delirando.
Lo cierto es que el acuario es una demostración de la belleza de otros seres.
Que debían apreciarse en su habitat natural.

Y dejarlos de mostrar artificialmente. Pido mucho?

30.6.15


3e


Mi deseo de ser árbol si no fuera lo que soy

Lo primero porque sería una planta perenne.
Ampliamente ramificado.
Con cuerpo llamado tronco leñoso.
De alturas superiores a los tres  y seis metros.
Poseyendo grandes follajes y hojas abundantes.
Con la posibilidad de tener nuevas ramas cada año.
Me pregunto qué árbol me gustaría ser en particular.
Pienso un poco y me digo, una secuoya.
Crecen hasta más de cien metros de altura.
Incluso viven miles de años.
Claro si no llega un humano y lo desaparece.
Lo único que no me gusta es que su panza llega a siete metros de diámetro.
Pero no importa, es tal su fuerza y presencia que vale la pena querer ser.
Todo el que le ve queda siempre admirado de su poder visual.
Lo otro, es un factor indispensable del paisaje natural.
Tendría mis eternos zapatos, que crecerían a la manera de raíces.
Mi cuerpo estaría forrado de una corteza como ningún otro árbol.
Sería un espécimen particular y diferente de secuoya con corteza amarilla, nada de roja.
La llamada copa, serviría para demostrar los más variados peinados.
Sus ramas son como si pudiera tener muchos brazos, hasta algunos caídos.
Mantienen un sentido comunitario, solo para protegerse del fuerte viento.
Por lo demás son individualistas al extremo.
Siendo de esta altura todos los pensamientos e ideas estarían muy altos.
No sería fácil percibirlos o sentirlos.
Al ser tan longevo tendría mucho tiempo para reflexionar sobre lo que me rodea.
Y aceptarle sin querer cambiarle.
La lluvia sería el delicioso baño que disfrutaría tras cualquier tormenta.
Y el alimento lo absorbería sin tan siquiera percatarme.
Algo importante y valioso, sería un árbol protegido.
Bueno, ser un árbol así y no competir con otros, me parece un tanto aburrido.
Lo único no factible es que no sé de ningún árbol, que quiera ser diseñador gráfico.

Tal vez, podría ser yo el primero.

Colonia Roma


Exposición realizada el 27 de Junio en el Museo de la Ciudad de México
Testimonio de lo que fuimos, somos y seremos

La memoria

Es como un almacén donde se guardan muchos artículos.
Tantos, que no podríamos creer en el tamaño que abarcaría.
Que no se ponen a la venta.
Tiene que ver con el cerebro, es una de sus funciones.
Pero sí tiene que salir a la luz, lo que está guardado.
Cuanto más se ejercite, más recuerdos se presentan.
Esos recuerdos son indispensable para aprender.
La acumulación de ellos hace que el individuo pueda navegar por el tiempo.
Volver hacia atrás y quedarse embelesado. 
O mejor, recordar como puedes viajar en la memoria con tus experiencias.
Ésta es como el refugio para imaginar y pensar cosas diversas.
Recupera en salud a la información que guardamos.
Algo que despierta interés son los nombres de que consta.
Incluso, uno que no tiene nada que ver con algún animal marino se llama hipocampo.
Podemos pensar y no recurriendo a la memoria, cómo puede ser.
Es una combinación, de algo del mar con lo silvestre de la campiña?
Y que decir de la sinapsis que es una transmisión de impulsos nerviosos.
Pero aparenta ser alguna dolencia respiratoria.
Repleta de estornudos y secreciones nasales.
Lo mnemotécnico como recurso para recordar, pero con dificultad para hacerlo con esta palabra.
Me imagino un aparato complejo, lleno de cables y terminaciones, conectado a algún generador.
Cuando alguien olvida, se dice que posee mala memoria.
Puede ocurrir ésto descomponiéndose?
La solución, entonces, sería mantenerla en estado congelante?
Y la buena memoria podría aparentar un grado de posibilidad en cuanto a bienestar?
Sin dudarlo, la memoria es un factor para que el paso de los años esté contigo.
No te deslindes de lo realizado y que para bien o mal no olvidarás.
También memorizar es ejercitar al conocimiento y darle su oportunidad de aparecer.
La memoria se mantiene por igual madurando y haciéndose desapercibida.
Cuando hay poca memoria dicen que estas hipomnésico.
Prefiero digan desmemoriado.


Por eso quiero olvidar que la puedo perder y después... ¿de qué estaba escribiendo?

Plática de café con Ñiko


Evento CiudaDiseño, Bienal Internacional del Cartel, mayo 2015, Xalapa.