20.12.15

Feliz 2016.

La pausa.

Cuál es el sentido de hacer una pausa?
Para que la hacemos?
Cuánto nos puede aportar la tal pausa?
Si no la hacemos a donde llegaremos?
Ser pausado es una cualidad de lo calmado.
Serán sinónimos?
No lo creo.
La pausa se comporta como buscando respiro.
La calma produce tranquilidad.
Cuando hablas con energía necesitas de un momento de pausa.
Claro, para poder continuar seguro.
La pausa se nota brindando un momento de interrupción.
Tampoco puedes pasarte haciendo pausas.
Uno se vería como inseguro.
Incluso el hablar pausado produce aburrimiento.
Entonces en que quedamos?
La pausa es necesaria o es solo para respirar?
De todas maneras ser pausado se torna un referente de educado.
Le da seguridad a quien escucha.
La pausa no se queda solo en la palabra.
También se introduce en la acción de respirar.
Parece que esto participa de una mejor salud.
El respirar pausado aprovecha y pone a prueba los pulmones.
Cuando escribimos y aplicamos los puntos suspensivos ¿qué son?
Sin dudarlo una especie de pausa, muy pequeña.
Y son tres para que se hagan mayor.
El punto y seguido, las comas se vuelve una pausa de la oración.
Por lo tanto la pausa aparece por doquier.
En la música y en la poesía.
La pausa es necesaria en el buen comportamiento.
Tranquilidad del instante. Disfrute del esperar.

¡Es mejor permanecer siempre pausado!

Comparando el ayer y el hoy.

Cuál será mejor el ayer o el hoy?
Depende del hacer. 
Lo que haz hecho o haces es fundamental para valorarle.
El ayer es un referente del pasado.
Y el hoy del ahora y por tanto del presente.
El ayer se queda dando experiencias.
El hoy te permite imaginar lo que puedo hacer, de inmediato.
El hoy tiene la posibilidad de convertirse en ayer.
Pero el ayer ya no puede ser hoy.
De todas maneras, el ayer y el hoy, tienen importancia en el existir.
El ayer persiste en el pensamiento vuelto memoria.
Y por lo general cuando ya pasó.
El hoy decide lo que está ocurriendo.
Se entregará a lo que ya pasó para quedarse siendo ayer.
Hoy, lo disfrutamos en cada instante.
Al seguir transcurriendo aparece como si fuera el ayer.
Sabes que cuando llega el hoy estás evaluando lo que fue el ayer.
El veloz tránsito de las horas te encamina hacia el ayer.
Cuando el ayer deja de ser, se presenta el hoy, ahora.
El hoy esta ahí, cerca.
Claro que tienes que esperar al amontonamiento del tiempo.
El ayer pasó y se fue.
Así, necesitas apreciar el hoy por su inmediatez.
Como pasó tan ágil se quedó vuelto ayer.
Entre el hoy y el ayer se manifiesta una aparente relación.
Eso porque uno viene detrás del otro.
Aunque se repite su ciclo interminablemente.
El hoy lleno se vacía con el ayer.
Pero no importa, ayer vuelve a estar en los día vividos una y otra vez.
El hoy es el ahora de ese vivir.
Ayer fue hoy.

Y hoy seré mañana, para ser, inevitablemente, ayer.

Consejo Honorario.

El llamado de la mañana.

8.10.15



De manteles cortos.


¿Qué pensar de los consejos?

Bueno, un consejo es una opinión.
Quien lo da, generalmente se siente conocedor.
Me atrevería a decir que suficiente.
Seguro de lo que dice.
Tal vez, con cierta razón por la experiencia vivida.
Un consejo puede aportar un alerta sano.
Aún más por lo tropiezos que confrontas.
Esto lo hace capaz de emitir lo que se debe hacer de una manera acertada.
Hay momentos que estos se tornan una advertencia.
¡Ten cuidado porque eso me pasó y salí lastimado!
Inevitablemente cuando se da un consejo estas llamando a la reflexión.
Intentas que ese, a quien te diriges, piense equilibradamente.
Creo, que puede cometerse un error cuando tu no sabes de lo que se necesita.
Cualquiera puede aconsejar. 
A veces se torna fácil hacerlo.
Incluso hace sentirte como el padre que siempre llevas contigo.
Dar consejos correctos es toda una responsabilidad.
Por eso los jóvenes se niegan a aceptarlos.
Prefieren equivocarse que oír la perorata “adoctrinadora”.
Sin dudarlo los consejos pueden ser valiosos.
Dependiendo de quien los da y quien los recibe.
Alguien con un estado de ánimo poco apreciado, no será el mejor escucha.
Y menos, aquel que no asimile nada positivamente.
Los consejos están en todas partes.
Navegan sin fronteras en la vida.
Solo hay que cuidar como decirlos.
Y sobre todo ser responsable con lo opinado y recomendado.
Podemos hacer un daño a quien confía de tu comentario.
Nada peor, querer que el otro reciba, o haga lo que uno hace o hizo.
Es mucho mejor decir, del modo que se comparta.           
Sin imponer y asegurarte, si quieres opinar, que será algo modesto.

Alejarnos de lo deslumbrante y brindar mucho más... afecto. Con eso es suficiente.